Encerrados en burbujas de pequeñas realidades.
Sientes que lo vales, que lo sos todo…
Pero el sueño colapsa.
Resulta que tu realidad es diferente.
Y se golpean entre sí, estas esferas jabonosas de lo que crees que es tu mundo. Se mezclan, se juntan y se elevan.
O caen para reventar.
Pueden incluso reventar en el aire, colapsos de una presión unidireccional mal dirigida.
La estela de momentos no desaparece, pero puedes ver como son brillantes los deseos, mas opacos los recuerdos.
Y nuestra propia indiferencia nos nutre de un lado a otro. El cambio no pasará nunca mientras hablarlo sea la opción predilecta que al hacerlo.
¿Donde llega el límite de nuestro accionar?
Predicamos el cambio y reproducimos el sistema. Nos volvemos engranajes clandestinos de nuestra propia pompa jabonosa.
Subimos al balcón para gritar, mas llegamos a la ventana solo por la vista del logro que es ya estar ahí.
¿Donde ha quedado tu sueño, soñador?
¿Has quedado ahogado en un charco de desiluciones y superficialidades?
Los sueños ahora se consumen, se viven en un espacio de ilusiones plásticas y llanas.
Seremos los ilusos quienes sigamos por aquel camino de ilusiones y de sueños por vivir.
Para construir nuestros sueños y llorarles.
Para derrumbarles y reir.
Seremos quien, seremos nadie. Seremos alguien y aquel.
Serás y seré, lo que cruce tu camino.
